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Una guía básica para comprender el humor británico

Una guía básica para comprender el humor británico

El peculiar sentido del humor británico puede parecer desconcertante al principio. Con una fuerte autocrítica, un sarcasmo casi imperceptible y un estilo seco, el humor británico puede parecer un idioma totalmente nuevo. Pero no temas, hemos creado una guía de principiantes para que comprendas (¡y uses!) el humor británico.

Ríete de ti mismo

La clave para entender humor británico es aprender a no tomarse a todo tan en serio. Nuestro sentido del humor nos sirve para resaltar nuestros propias fallas. Quitamos importancia a nuestros fracasos, a fin de parecer más humildes, accesibles y cercanos. No hay espacio para el ego en el humor británico. Las situaciones incómodas, la torpeza y los momentos embarazosos son muy usados como material para la autocrítica.

Ejemplos: «No soy muy bueno con el humor autocrítico». «¡Parece que esta mañana me vestí a oscuras!». «Soy tan malo cocinando, que se me quema el agua» «No puedo correr ni dos pasos, mucho menos esta carrera. Al lado mío los caracoles parecen rápidos».

Humoristas que puedes buscar: Jon Richardson, Richard Ayoade, Jack Whitehall y Sarah Millican

Programas de televisión que puedes ver: Would I Lie to You?

Espera, ¿estaban bromeando?

Combina la autocrítica con una dosis de sarcasmo discreto y tendrás los ingredientes clave del humor británico. El sarcasmo y la ironía están arraigados en nuestro ADN. Con una perfecta sincronización y casi siempre con un humor seco que hacen que te preguntes si en realidad es un broma (o no).

El sarcasmo puede ser difícil de detectar en un nuevo idioma y una nueva cultura y, en Gran Bretaña, se marcan mucho menos las pistas usuales de hipérbole (exageración) y el énfasis excesivo en los adjetivos, haciendo que sea más difícil de captar. Por suerte, el sarcasmo se usa tan a menudo en la vida cotidiana que en seguida te será fácil detectarlo. Asegúrate de utilizar el tono, contexto y pistas no verbales, como la amplia sonrisa de orgullo del orador (los británicos se esfuerzan por ocultar su satisfacción con un comentario sarcástico perfectamente sincronizado), como guía.

Ejemplos: «Ah, ¿así que no sabes cómo contestar tu teléfono?». «Me encanta que mi tren se retrase». «Me encanta lo alto que pones la música».

Humoristas que puedes buscar: Jack Dee, David Mitchell y Stewart Lee

Programas de televisión que puedes ver: The Thick of It, The IT Crowd, The Office

No tomes muy en serio lo que decimos

Los británicos tienen fama de ser muy, muy educados, pero una señal inequívoca de que le gustas a un británico es que te «ofenda» alegremente con algún comentario ocasional irónico e ingenioso. No son afirmaciones mal intencionadas, sino más bien un divertido combate verbal con caras sonrientes y sin reparos. Se pueden utilizar con los nuevos amigos para quitar importancia a las diferencias, en un intento de crear una conversación.

Un aspecto vital para dominar el humor británico es juzgar correctamente qué hará gracia a la gente con la que estás. Un comentario irónico no es siempre adecuado. Todo consiste en afinar el humor para que se ajuste a la ocasión y lugar.

Ejemplos: «¿Cómo puede ser que no hayas visto Frozen? ¿Qué pasa contigo?». «¡No puedo ser amigo de alguien que no bebe té!». «¡No puedo ser visto en público con un seguidor de Manchester United!».

Humoristas que puedes buscar: Ricky Gervais, Lee Nelson y Simon Amstell

Programas de televisión que puedes ver: The Inbetweeners, Friday Night Dinner y Peep Show

Los británicos encuentran humor en casi todo

Los británicos usan el humor para aligerar incluso los momentos más desafortunados y tristes. Hay pocos temas sobre los que no bromeen. No lo usan para causar conmoción ni ofender, sino porque los británicos recurren a la risa como a una medicina cuando la vida los golpea, a ellos mismos y a los de su entorno. La mala suerte y los fracasos son habituales en la comedia británica, siempre que las bromas sean de buen gusto (aunque «el humor negro» es habitual). En la mayoría de las culturas, hay un tiempo y un lugar para el humor. Este no es el caso en Gran Bretaña.

Ejemplo: «¡Tropecé y me caí delante de todo el mundo, pero al menos no hice el ridículo!».

Humoristas que puedes buscar: Jimmy Carr, Billy Connolly y Micky Flanagan

Programas de televisión que puedes ver: Little Britain y Black Books

A pesar de que Gran Bretaña tiene reputación de ser un lugar bastante serio, el humor es realmente el valor de fábrica de la nación, siempre estamos buscando la forma de animar nuestro día con algunas carcajadas.

Imagen de Adrian Clark, Flickr / Creative Commons

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